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jueves, octubre 5

Helsinki, la capital del diseño

(Un texto de María León en la revista Mujer de Hoy del 4 de junio de 2016)

Visitamos una de las ciudades máse modernas de Europa para descubrir su singular gastronomía, su ecléctica arquitectura y su pasión por la creatividad.

Si hay una ciudad donde se respira diseño y creatividad, os aseguro que es esta. Interesante e inspiradora, Helsinki (o Helsingfors, su nombre original en sueco, el segundo idioma oficial del país) es la capital de Finlandia. No me detendré a contaros muchos detalles de su historia, pero sí conviene saber que, aunque la fundó en 1550 el rey Gustavo I de Suecia, no adquirió importancia hasta que los rusos se la anexionaron en 1809 como capital del Gran Ducado de Finlandia, durante más de un siglo. Por ello en sus calles aún se respira esa doble influencia sueca y rusa, de hecho el centro histórico se reconstruyó al estilo neoclásico para parecerse a San Petersburgo. Un buen ejemplo son la catedral ortodoxa Uspenski, la más grande de Europa occidental, o la catedral blanca luterana, en la Plaza del Senado.

Hoy, Helsinki es una de las ciudades más modernas de Europa, volcada en el diseño y la vida eco (moverse en bicicleta es lo más habitual). Y en con ese espíritu no podemos dejar de visitar el edificio Kaisa, que alberga la biblioteca de la Universidad: una construcción de cristal archipremiada, proyectada por la pareja de jóvenes arquitectos Antinnen & Oiva.

Y es que Helsinki está llena de edificios firmados por arquitectos locales como Alvar Aalto o Eero Sarinem, cuya huella se encuentra en edificios del barrio Katajanokka, uno de los más caros. En contraposición, el barrio obrero de Kallio es la zona bohemia de aire vintage.

Y siguiendo la ruta arquitectónica, no dejes de visitar la Estación Central de Ferrocarril, el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, el Palacio de la Música o la iglesia de Temppeliaukio, excavada en la roca. Y, por supuesto, la fortaleza insular de Suomenlinna, del siglo XVIII, que es Patrimonio de la Humanidad.

Yo viajé con Finnair desde Madrid y me alojé en el Hotel Indigo, un hotel boutique con un excelente restaurante. El salmón, uno de los ingredientes estrella de la cocina local, tiene un papel destacado en su menú. ¿El plato típico? Una sopa de salmón llamada lohikeitto.

La gastronomía finlandesa se caracteriza por su simplicidad y por su apuesta por los ingredientes naturales. Por ejemplo, en el restaurante The Cock, sus dueños han creado un concepto con el objetivo de nutrir el cuerpo para dar energía y, al mismo tiempo, fomentar la felicidad en espacios y ambientes que aportan positividad.

Por eso los miércoles ofrecen clase de mindfulness. También la ecología es una preocupación en el restaurante Ateljee Finne, donde Antto Melasniemi tiene un proyecto de cocina solar, y ofrece una carta con toques orientales, franceses y... ¡malagueños!

La cocina típica eslava es el must de Ravintola Bystro. En un edificio de 1870 se pueden degustar blinis, caviar, raviolis rusos y el delicioso cordero picante Tsahohbili. Otro restaurante que no podéis perderos es Spis: con solo cinco mesas, ofrece comida nórdica con maridaje de vinos europeos. Una cena allí fue el prólogo perfecto para el mojito que disfruté en la terraza Ateljee Bar, del Sokos Hotel Torni, con espectaculares vistas.

Pero en Helsinki, el diseño está presente en cada rincón y forma parte del ADN de sus habitantes, así que ahí va una guía de shopping, en la que no puede faltar el mercado viejo (supercool, con puestos gastronómicos muy cuidados) antes de dejaros caer por el Design District.

Minna Särelä, coordinadora de este distrito del barrio Punavuori, me llevó de ruta por las más de 25 calles que lo forman, donde hay 200 establecimientos, desde tiendas de ropa o decoración hasta anticuarios, galerías de arte u hoteles que muestran las últimas tendencias de diseño finlandés.

Descubrí a Paola Suhonen, diseñadora de la firma Ivana Helsinki, que viste a una mujer bohemia e intelectual; Unikulma, una tienda de diseño interior con piezas del diseñador industrial Eero Aarnio; Samuji, con ropa y decoración; el Museo de Diseño; o la tienda y cafetería Lokal, de la fotógrafa Katja Hagelstam, que muestra el trabajo de diseñadores finlandeses y organiza muestras de arte. Y en la zona de Esplanadi hay tiendas imprescindibles, como la de Minna Parikka (os enamoraréis de sus originales zapatos) o Marimekko (colorido por encima de todo).

Y después de tanto andar, nada mejor que una sauna, un básico en la vida diaria de la ciudad. Te recomiendo la de Kulttuurisauna, situada junto al mar y que funciona con criterios de ecoeficiencia. ¡Ah! Y no te extrañes si a cada paso ves una peluquería: los finlandeses son muy atrevidos con el pelo, así que... ¡aprovecha para volver con cambio de look!

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